viernes, 30 de mayo de 2008

Boicotea comuna a vecinos de Subida a Chalma; iremos contra PASA, reviran

Jaime Luis Brito
12 de mayo de 2008
La Jornada Morelos


CUERNAVACA. Al mal tiempo buena cara y el Frente Ciudadano Subida a Chalma no se amilana. El ayuntamiento de Cuernavaca ha hecho todo para detener la creciente oposición al relleno sanitario y ahora suma una forma más de represión: el boicot a los espacios de reunión. El pasado viernes se planeó una reunión en el restaurante Villa Internacional de Tenis, pero debió celebrarse en plena pendiente, dado que “con mucha pena”, el gerente Gustavo Amescua, informó a los vecinos que no podrían llevar a cabo su asamblea en el exclusivo lugar, por razones que no quedaron muy claras. Dejó entrever que hubo presiones “de arriba” para cerrar el lugar. “Arriba” significa las oficinas del presidente municipal, el panista Jesús Giles Sánchez.
No es la primera vez que les pasa. Pero ello no impide la indignación de los presentes, que ahora con el arribo de “las caras nuevas”, suman cerca de 100, “y no vinieron todos”. Las autoridades municipales, que se hacen presentes como sólo ellos saben, con una patrulla (la 2190 de la policía metropolitana) que ha llegado casi al mismo tiempo que los primeros vecinos, han cerrado la posibilidad de las reuniones vecinales en Arecas o El Dragón de Jade. Cosas de la vida, los fraccionadores de zonas exclusivas no prevén la necesidad de construir auditorios comunitarios. Para qué, si quieren un lugar de intercambio social, para eso están los malls.
El pequeño estacionamiento de una placita comercial de apenas tres locales sirve como improvisado salón de reuniones para vecinos de Subida a Chalma, Lomas de Atzingo, Colonia del Bosque, Lomas del Sol, Ruiz Cortines, Lomas Tetela, Calzada de los Reyes, Compositores, Villa Internacional de Tenis… Pero también de Alta Vista, Plan de Ayala, San Antón, Ahuatlán, Sacatierras, La Provinciana, Maza de Juárez, López Portillo y otros.

Amparos contra PASA
La reunión comienza y los oradores, que presentan informes y alternativas, luchan todo el tiempo contra el ruido de los automóviles que circulan por la Subida a Chalma, la pendiente más inclinada de Cuernavaca, que se eleva sobre el nivel del mar más de mil metros en menos de 3 kilómetros. ¿A quién se le ocurriría la posibilidad de circular camiones cargados con una tonelada de basura por una pendiente de esas características?
Lo primero es una “evaluación” de la “valla humana” que realizaron vecinos de estas localidades el miércoles pasado en el inicio de la Subida. “Positiva” fue la calificación general de la actividad, sobre todo porque atrajo a otros vecinos, las “caras nuevas”, de las que se habló al inicio de la reunión.
Después viene una parte jurídica. El abogado César Machado, titular de la demanda de amparo contra la Comisión Nacional del Agua (CNA), que tiene como argumento el permiso otorgado a PASA para la construcción del relleno sanitario a menos de 500 metros de la “corriente perenne” de vital líquido que corre por la barranca La Tilapeña, violando la Norma Oficial Mexicana 083.
El abogado asegura que los vecinos de Subida tienen amplias posibilidades de ampararse ante el paso de los camiones de basura. De acuerdo con Machado, la manifestación de impacto ambiental, que incluye el tema vial, no establece que los camiones puedan circular por otra vía que no sea el camino de saca de Pueblo Viejo, por lo que no podrían enviar los camiones cargados con desechos, por la Subida a Chalma.

Boicot a PASA
De las siguientes acciones que se proponen, los vecinos aceptan separar su basura, crear composta para los desechos orgánicos y los inorgánicos no entregarlos a PASA, sino guardarlos durante una semana, para después entregar toda esa basura al presidente municipal junto con una carta en la que exigen a Jesús Giles Sánchez cancelar “de inmediato” la construcción del relleno sanitario.
Los presentes aceptan por aclamación la propuesta. En una cartulina se observan los desechos que hay que “guardarle a Giles”: plástico (PET y de bolsas), pilas, tetrapack, vidrio, papel, aluminio, entre otros. Algunos apuntan, otros leen y confían en la memoria. El increíble boicot a la empresa que recoge la basura se está gestando. “Giles Sánchez debería acumular botes de basura para guardar la que le vamos a llevar”, dice riendo un hombre.
Una señora y un joven abren una manta y se colocan cerca de la banqueta. El efecto “tiro por la culata” aparece. El ayuntamiento ha logrado con el boicot a los vecinos que su movimiento sea más visible. Los automovilistas se acumulan en la acera del restaurante Villa Internacional. La “publicidad exterior” que representa la manta, funciona. “No al basurero”, puede leerse en algunos automóviles que circulan por la Subida.
Una hora después de iniciada la reunión llegan por fin las sillas de plástico. Los casi 100 vecinos han aguantado a pie la primera discusión. Ahora viene el debate en grupos. Los presentes forman un conjunto variopinto que reúne lo mismo a nice people que a colonos de las zonas populares de la López Portillo, San Antón y Alta Vista.
Algunas discusiones resultan agrias y en el panorama se observan, no sin algo de mímica, las diferencias expresadas en diversas visiones del mundo. No obstante, algo se gesta. Hay algunas caras conocidas, otras no tanto. Una mujer cuenta los resultados de una reunión entre vecinos de la Colonia del Bosque y representantes del ayuntamiento y PASA. El encuentro fue custodiado por policías vestidos de civil.
La reunión fue un fracaso para quienes están de acuerdo con el relleno. Los presentes cayeron muy pronto en la cuenta de que el paso de los camiones por su calle resultará por lo menos peligroso. Al final, los funcionarios se retiraron muy contentos, luego de haber presentado a los vecinos su monólogo sobre las bondades de un relleno sanitario. “No escuchan, qué lástima. Nosotros sólo queremos diálogo con ellos, decirles que no queremos el relleno, porque hemos ido a Loma de Mejía y sabemos lo que pondrán en riesgo si lo construyen. Lástima”, concluye una mujer que estuvo presente en la reunión.
Por lo pronto, los vecinos se preparan para instalar mesas informativas, para lanzar una campaña “alterna” a los medios convencionales, que mantengan informados a los vecinos del movimiento, sus causas y consecuencias. El movimiento crece y se enlaza con la resistencia de otras partes. A ver cómo lo paran.