miércoles, 18 de junio de 2008

¿El nuevo “rol político” de Giles y Adame? II y última

Pietro Ameglio
La Jornada Morelos, 18 de junio de 2008.

No es tampoco menor el dato de la más que probada reciente conspiración gubernamental para que la ONU cambiara a su comisionado de Derechos Humanos en México, Amerigo Incalcaterra, quien había sido por demás crítico de la militarización nacional. Estas tácticas de sembrar violencia social en forma abierta e impune no son nuevas, han sido los viejos métodos de los gobiernos de derecha cuando buscan aterrorizar a la población civil, militarizar la vida social y las calles, polarizar y solidarizar a la sociedad, en fin, escalar la etapa de la guerra interna. En el México actual tienen relación con la escalada de conflictos sociales (como bien lo demuestra el reciente informe de Serapaz) y de la permanente creación de nuevas formas organizativas de resistencia al gran capital a todo nivel, desde vecinos hasta campesinos, aunado a la poca legitimidad gubernamental. En la teoría y práctica de la noviolencia activa siempre ha resultado un tema central el evitar caer en la espiral de violencia, que el adversario quiere provocar para llevar todo el proceso de lucha social a la lógica de la guerra y del que es “más fuerte materialmente”, mientras la resistencia civil pacífica o noviolenta basa sus armas en la acumulación de “fuerza y ruptura moral” con su complementaria fuerza material. Por tanto, ante esta táctica del poder de ataque frontal sería importante buscar exhibir públicamente la verdad, la brutalidad, la impunidad, confrontar moral y materialmente a la autoridad responsable y seguir incrementando y movilizando a la reserva moral de la sociedad mexicana. Esa sería una parte de la ofensiva estratégica noviolenta necesaria. No caigamos nosotros en la urgencia y desesperación violenta del adversario, sino que usémosla como “judo político” a favor de la “verdad y la justicia”. Actualmente es deber moral y social que todos exijamos inmediatamente que cuanto antes –¡Ya!– Adame y Giles, con las autoridades correspondientes, presenten a la sociedad a los responsables de la brutal agresión al ayudante de San Antón, Cristóbal Martínez, y del menor de 15 años, y que éstos al igual que los responsables intelectuales respondan por su violencia. El aberrante acto refuerza la razón y verdad de quienes nos oponemos con todo tipo de razones y evidencias al relleno de Loma Mejía, y evidencia la brutalidad e impunidad con que actúan quienes privilegian sólo su interés económico. Realmente deseamos que ojalá Adame y Giles sepan transformar este grave error moral y material, en una oportunidad para reconstruir su ética y moral pública, escuchando a las mayorías del pueblo y al “bien común”, y cambien así de lugar el relleno de Loma Mejía, cancelen el proyecto del libramiento norponiente y de la autopista Lerma-Tres Marías, así como los desarrollos urbanos en zonas de manantiales y reservas naturales, verdaderas catástrofes ambientales para Morelos. En suma, que pongan el interés de sus hijos y los nuestros por encima de la ganancia económica de unos pocos. De no hacerlo cuanto antes, estarán, como decía Lech Walesa en una situación similar, “poniendo los clavos a su ataúd” político y moral, y llevándonos a todos a confrontaciones que no deseamos ni elevan nuestro grado de humanidad.