viernes, 6 de junio de 2008

¿En serio somos una bola de necios? O no al relleno en Loma de Mejía /II de III

Adriana Mújica Murias
La Jornada Morelos

En la primera parte de esta serie trascribí parte de la información de un tríptico ciudadano que se opone al relleno sanitario. Ahora, más allá de señalar lo que investigadores reconocidos han dicho del terreno en el que pretenden construir (arbitrariamente) su dichoso relleno “sanitario”, me gustaría plantear más elementos para esa oposición.
Existen varios estudios en el mundo que dan cuenta del impacto que pueden tener los rellenos sanitarios en la salud de la población cercana. He aquí un breve resumen de algunos de ellos:
Un informe de Environmental Research Foundation, realizado en 1998, concluye que habitar cerca de un relleno es peligroso para la salud, no importa si es un relleno de residuos sólidos o de residuos peligrosos. Se detecta además que los efectos más comunes de vivir cerca de éstos provoca menor peso y tamaño en los recién nacidos. Por otro lado, los tipos más comunes de cáncer relacionados con los rellenos son la leucemia y el cáncer de vejiga.
Las coincidencias de datos arrojados por diversos estudios (Canadá 1995; Illinois, EU 1990; Alemania 1995; Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, 1989) señalan que en familias viviendo cerca de un relleno hay una incidencia elevada de cáncer de estómago, hígado, próstata, vejiga, recto y pulmón en los hombres, y en las mujeres de cáncer de estómago y útero.
En cuanto a la problemática que aqueja a la infancia que vive en las inmediaciones de un relleno en Massachussets (1986) se detectó una relación estadística de la leucemia con los menores que bebían el agua contaminada por un relleno y uno de Nueva York (1989) demostró que los niños que vivieron al menos un 75 por ciento de sus vidas cerca del famoso relleno Love Canal tenían una altura menor que los niños viviendo en otros sitios.
Pero aún se puede hablar de recién nacidos y mencionar que estudios realizados en Nueva Jersey, EU (entre 1971 y 1975), California, EU (1997), Montreal, Canadá (1995), demostraron que los bebés nacidos en esos lugares eran más propensos a nacer con menor peso. Otro dato grave: al menos cinco estudios revelaron una mayor probabilidad que los bebés de los padres que viven cerca de un relleno nazcan con malformaciones. Por ejemplo, en Gales, Inglaterra, se encontró que la probabilidad que los bebés nazcan con defectos era el doble para aquellos viviendo cerca de un relleno. Uno de San Francisco, EU, reveló que la probabilidad de encontrar niños con defectos en el corazón y sistema circulatorio entre los bebés nacidos de padres que viven cerca de un relleno peligroso era 1,5 veces mayor. Otro de Nueva York (1990) sobre 590 rellenos de residuos peligrosos reveló un 12 por ciento más de casos de malformaciones congénitas en aquellas familias viviendo dentro de un radio de una milla del relleno. Es más, uno que vio 21 rellenos de 10 países europeos en 1997, reveló que los bebés nacidos dentro de un radio de 3 kilómetros tienen un 33 por ciento más de probabilidades de nacer con malformaciones. En agosto de 2001 se publicó un estudio realizado en Inglaterra sobre los efectos en la salud de las personas que viven cerca de rellenos sanitarios. A partir de un estudio sobre nueve mil 565 de éstos, se halló que el riesgo de malformaciones aumentaba en 1 por ciento para aquellas personas que vivían dentro de los 2 kilómetros de distancia del relleno. Para las malformaciones del tubo neural, como espina bífida, el aumento fue del 5 por ciento; para los defectos del aparato genital, del 7, y para las malformaciones abdominales, del 8 por ciento (P. Elliott, et al, 2001).
La cuestión entonces es que parte de esta información no han entendido, y no me salgan con que no habían tenido acceso a ellas, porque no son patrimonio secreto de ningún FBI o Interpol, ni siquiera de grandes instituciones de salud de los países de primer mundo, sino simplemente tecleando en cualquier buscador de internet se puede llegara ellas y verificar la viabilidad de las fuentes.
Va un dato curioso: ¡Ninguna de las autoridades del ayuntamiento de Cuernavaca vive a menos de 5 kilómetros de donde pretenden construir el relleno! ¿Será casualidad o será que saben los efectos pero como a ellos y sus familias no les afecta, entonces no les importa la demás gente? Parece que a nuestras flamantes autoridades municipales eso del “derecho a la salud” es algo que pueden pisotear en aras de su supuesto “progreso”.
Pero, además, podemos seguir dándoles razones vitales (todavía en otra vertiente) aunque eso sea en la siguiente colaboración y, mientras tanto, si cuidar la salud de la población es una necedad pues me declaro necia de atar y digo a voz en cuello ¡No al relleno “sanitario” en Loma de Mejía!