sábado, 7 de junio de 2008

Otro día mundial del medio ambiente

Luis Tamayo
La Jornada Morelos, 8 de junio de 2008

El jueves pasado se celebró el Día Mundial del Medioambiente. Y ello se manifestó de manera variada en nuestra ciudad: por un lado culminó el curso sobre derecho ambiental organizado por el Cemda y que se presentó en la Casa de la Cultura Jurídica (con muy valiosos ponentes), por otro se realizaron marchas contra el relleno sanitario en Loma de Mejía y, por último, el gobernador de nuestro estado prometió retirar el basurero a cielo abierto de Huitzilac, ese que tanto daña al acuífero de Cuernavaca.
El maestro Eduardo Rincón Gallardo, asimismo, dictó, el miércoles pasado, la conferencia La Agricultura orgánica como alternativa para el campo en el auditorio Ricardo Guerra del Cidhem.
Y un día antes, asimismo, prácticamente toda la comunidad académica (salvo el ahora tristemente famoso Oscar Dorado y compañía) de nuestro estado, (y con el doctor Sarukhan, el exrector de la UNAM a la cabeza) se manifestó públicamente contra la construcción del relleno sanitario en Loma de Mejía. Gran parte de esa misma comunidad académica también se encuentra alertando sobre los enormes efectos negativos (la interrupción de la recarga del acuífero) que tienen los proyectos carreteros (autopista Lerma-Tres Marías y Libramiento norponiente) que afectarán al Gran Bosque de Agua del norte de Cuernavaca.
Será muy difícil convencer a nuestras autoridades de la nocividad de tales proyectos. Desgraciadamente así ha sido y así seguirá siendo. Y todos tenemos responsabilidad en ello. El problema es que no falta mucho para que superemos la capacidad de nuestro planeta para absorber nuestros desperdicios, nuestros gases de efecto invernadero, nuestros derrames petroleros y las exhalaciones de las grandes industrias.
Es menester que modifiquemos nuestros hábitos de consumo y transporte. Es necesario que convenzamos a nuestras autoridades de la importancia de que nos ofrezcan ya un transporte colectivo de calidad y no petrolero, es decir, trenes urbanos y suburbanos (o, al menos, metrobuses).
Necesitamos, además, que nuestras escuelas enseñen a nuestros jóvenes a generar sus propios alimentos. El viverismo, si logramos que se generalice, puede ser la clave para el amortiguamiento de la baja de producción alimentaria nacional derivada del cambio climático global.
Como indica correctamente Norberto Natalichio, el director de la Revista Ambiente y sociedad (5/06/08): “Deberemos transformarnos en una sociedad que piense y decida como especie y ya no de forma individual. En una sociedad que abandone el modelo económico vigente, dirigido por los dueños del capital y del poder y a quienes lo único que les importa es la maximización de las ganancias, y construya un modelo ambientalmente sustentable y socialmente justo”.
De ello depende, como bien saben mis lectores, nuestro futuro como especie.