jueves, 19 de junio de 2008

Por rechazo a Loma de Mejía fui golpeado

Pedro I. Oseguera
El Sol de Cuernavaca, 19 de junio de 2008.

Cuernavaca, Morelos.- De acuerdo a lo manifestado por el abogado del Frente Cívico Subida a Chalma, Homero Brito Guadarrama, el ayudante municipal de San Antón, Cristóbal Martínez Reyes, parece que salvará su brazo derecho, ya que está evolucionando favorablemente después de la operación a la que fue sometido el pasado lunes por la tarde. El entrevistado recordó que durante la golpiza que recibió Cristóbal, lo único que le dijeron sus agresores fue: "ya sabes por que te está pasando todo esto"; sin embargo, desconoce quién o quienes están atrás de todo esto, y eso lo estará declarando en próximos días en la Procuraduría.
En entrevista telefónica, manifestó que es muy probable que Cristóbal logre salvar su brazo derecho, "al parecer todo va muy bien, tal parece que una vez que le fueron colocadas placas y clavos en su codo, su extremidad superior derecha va funcionando muy bien; los médicos están muy al pendiente de su evolución y sobre todo de su recuperación, si todo sigue evolucionando como hasta ahora, es muy probable que se le dé de alta en los próximos días, quizás para el sábado o domingo". Brito Guadarrama comenta, una vez que sea dado de alta, Martínez Reyes deberá de traer protección de manera permanente, informando que, quien lo acompañaba el día que fue levantado en la zona de Chulavista ya trae protección. Recordó que la denuncia sobre los hechos de los que fue víctima Cristóbal fue levantada ese mismo día por su señora madre, todo quedó asentado en la averiguación previa HG/1356/08/06, en la cual habrá de ratificar los hechos de los que fue víctima el pasado miércoles 11, en contra de quien o quienes resulten responsables, en las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia. Finalmente, el entrevistado comenta que lo único que le ha confiado el ayudante municipal de San Antón es que, cuando estaba siendo víctima de la artera agresión que le dejó cuatro fracturas en el lado derecho de su cuerpo, codo, tibia, peroné y pie, lo único que le dijeron algunas veces quienes lo golpeaban, era que "él ya sabía por qué".