lunes, 16 de junio de 2008

SERPIENTES Y ESCALERAS / Madriza panista

Eolo Pacheco
El Regional del Sur, 16 de junio de 2008.

La madriza a Cristobal Martínez ha significado también un madrazo al gobierno de Jesús Giles y al panismo de la capital. Todavía no se aclara lo sucedido, ni se tiene pistas sobre los responsables de la agresión, pero muchas voces acusan al gobierno de la capital. Ante este escenario los panistas deben actuar con firmeza y a tiempo. Es un hecho que el proyecto del relleno sanitario puede ser el punto de quiebre del panismo en Cuernavaca. Los costos de un capricho son muy altos.
Madriza panista
La ausencia del alcalde Jesús Giles luego de la madriza que le propinaron a un líder opositor del relleno sanitario de Cuernavaca sólo ha generado suspicacia entre quienes consideran que el munícipe es parte de los hechos. La estrategia que el gobierno de Cuernavaca vaya a implementar luego de lo ocurrido tiene que ser cuidadosa y debe atender aspectos sociales, políticos e informativos. En un descuido este incidente se puede convertir en el detonador de un conflicto social mayor y en la tumba del proyecto del relleno sanitario. Si los panistas no entienden lo que ha ocurrido y se adelantan a lo que puede venir, el daño a su proyecto político puede ser mayúsculo.Hay varios aspectos que se deben observar con cuidado en el contexto de la agresión que sufrió Cristobal Martínez. Un dato duro es el hecho de que a la vista de muchos ciudadanos lo ocurrido al ayudante municipal de San Antón es el resultado de su intervención en el movimiento de lucha en contra del relleno sanitario de Loma Mejía. Otro aspecto tiene que ver con el efecto social que provocó esta acción y las movilizaciones que se generaron a partir de que se supo que Cristobal fue golpeado.
Los panistas deberán entender que aun suponiendo que el gobierno de Jesús Giles sea ajeno a la agresión, para muchos la figura del ejecutivo municipal y las de algunos de sus colaboradores (empezando por el síndico) no son ajenas a lo ocurrido. Más aún: las hipótesis que se crearon al respecto y los comentarios que comienzan a surgir desde las entrañas del propio ayuntamiento de Cuernavaca refieren que lo sucedido a Cristobal es parte de un modus operandi de algunos funcionarios de la comuna, aunque no necesariamente de Jesús Giles.Acción Nacional ya se metió a la defensa de su alcalde y por ello debe medir con mucho cuidado los pasos que habrá de dar. Un aspecto importante que deben cuidar es la percepción negativa que se ha creado en torno al ayuntamiento de Cuernavaca y la consecuente dificultad que eso significa en la implementación de una estrategia de defensa. Son tantos los enemigos del gobierno capitalino y ha sido tan malo el manejo informativo de la comuna, que el problema principal que enfrentan los panistas es la animadversión que hay en muchos sectores de la sociedad en contra de una administración que en lugar de hacer amigos, ha multiplicado los enemigos, empezando por los de casa.A la par de ello tendrían que entender que lo que se ha observado en el proyecto de Loma de Mejía es una genuina movilización ciudadana. A pesar de que al tema se han sumado algunas figuras políticas y uno que otro simulador, la raíz del movimiento sigue siendo eminentemente social y los actos que realizan los inconformes están motivados por una molestia real de la gente en contra de un proyecto que puede ser bueno, pero que no ha sabido ser socializado.El reto que se afronta hoy en la capital no es sólo para el gobierno de Jesús Giles y rebasa con mucho el proyecto del relleno sanitario. A la vista de los acontecimientos, el impacto de lo ocurrido con uno de los líderes de San Antón puede agravar de manera sustantiva la estabilidad electoral en Cuernavaca y podría convertirse en el Waterloo del proyecto azul en el 2009.
Ya se sabía que el panismo capitalino y el gobierno de la ciudad habían decidido apostar todo su capital político y proyección electoral a una obra que representa la mayor (y prácticamente la única) acción sustantiva del trienio de Giles. También se conoce que este proyecto ha generado división interna y ha motivado fuertes debates entre panistas que no están seguros de que el camino seguido por el gobierno de la ciudad en este asunto sea el mejor.El caso es que ahora los destinos del panismo (el panismo de Giles y el panismo del partido) en la capital se han unido y lo que resta es observar de qué manera le darán la vuelta a un tema por demás complicado. No es fortuito que una buena parte de la sociedad civil asocie lo ocurrido a Cristobal Martínez con el gobierno de Jesús Giles, ni tampoco el hecho de que muy pocos duden que el alcalde o su gobierno sean capaces de hacer algo así.
Lo que deben hacer los panistas es observar el escenario, analizar las opciones que tienen para revertir el impacto de los acontecimientos y actuar con toda prudencia y con información real para no caer en salidas falsas que a la vuelta del tiempo les resultarán más dañinas.Lo que toca a los panistas (está visto que al ayuntamiento ya le rebasó este asunto) es tomar decisiones sobre hechos tangibles y escenarios reales, pero lo fundamental es que tales decisiones se tomen a tiempo y valorando lo que le puede acarrear al PAN un enfrentamiento con la sociedad.
En castellano: a esta altura de las cosas en el PAN deben pensar que tan conveniente es seguir o revisar la viabilidad del relleno sanitario en Loma Mejía.· posdata
Fiel a su costumbre Margarita Alemán se subió a un conflicto que no le atañe de manera directa y frente al cual lo único que puede obtener es desprestigio. Como si hiciera falta, la diputada panista encabezó la defensa del alcalde Giles y aseguró que ningún panista tuvo algo que ver con la agresión que sufrió el líder opositor.
¿Y cómo lo sabe Margarita?¿Qué información privilegiada posee la cuñada para asegurar de manera tajante que nadie el PAN tuvo que ver en semejante acto, cuando las investigaciones apenas comienzan?¿Será acaso que la menuda legisladora tiene algún tipo de Oráculo que le permite ver más allá de lo que cualquier ser común percibe?
¿O tendrá una suscripción a los servicios de Walter Mercado y por eso lo sabe todo?
Habría que decir que si bien es cierto no existe hasta el momento un solo elemento que vincule al alcalde Giles, a su gobierno o al panismo con la agresión que sufrió Cristobal Martínez, también es real que no hay nada que pruebe lo contrario. Es decir, hasta el momento no ha comenzado la investigación por la madriza que le dieron a Cristobal y por tanto es fantasioso presumir inocencias adelantadas. Recordemos que en otro tiempo la propia Margarita Alemán y sus correligionarios alzaron la voz en defensa del ex gobernador Estrada Cajigal en temas como el de Agustín Montiel López y que en diferentes momentos la cuñada fue una solícita defensora del ex secretario de gobierno Eduardo Becerra Pérez. Entendamos que la postura de Magus puede ubicarse dentro de la institucionalidad que prevalece en el panismo, principalmente en aquellos que andan queriendo subir sus bonos entre la militancia y la dirigencia, pero comprendamos que este tipo de comentarios lo único que consiguen es multiplicar la polémica.¿Por qué no Margarita Alemán aprende algo de su cuñado, se vuelve más prudente y evita meterse en tantos problemas gratuitos?¿Supone que con el sólo hecho de escucharla (¡Es Mago Alemán! ¡Es la cuñada!) la gente creerá en su palabra y dará por buenas sus razones?Ante hechos tan delicados como el de Cristobal Martínez, los panistas requieren de mucha prudencia al actuar. Las balandronadas (pregúntenle a Creel) no conducen a nada bueno. La prepotencia (sobre todo cuando las declaraciones se hacen con el rostro desencajado), no es una buena consejera. Mago Alemán es una mujer de lucha, congruente en sus acciones y valiosa en la política, pero frecuentemente cae en excesos y se mete en problemas absurdos debido a su incontinencia verbal. Calladita se ve más bonita.
nota
El golpe político y social que sufrió el alcalde Giles por la golpiza física que propinaron a Cristobal Martínez no podrá curarse en tanto las autoridades no esclarezcan lo ocurrido. Si los panistas quieren que la duda se despeje y la imagen del presidente municipal y la de su partido queden libres de cualquier tipo de señalamiento, la solución es sencilla: hay que detener y castigar a los culpables. En tanto eso no suceda, las especulaciones y el desgaste continuarán. A quien más le conviene que el asunto se resuelva (y que la investigación se crea) es al PAN. Al respecto hay comentarios que se siguen escuchando; las voces de mucha gente se oyeron luego de la agresión que sufrió el líder de San Antón y la mayoría dedujo que el autor intelectual de la agresión fue el alcalde capitalino. También hubo comentarios que sugieren que pudo tratarse de un auto atentado o que fue la mano negra de algún enemigo personal de Jesús Giles. Desde el congreso un legislador amarillo afirmó que lo que estamos viendo en la capital es el resultado del fuego amigo dentro del PAN y consideró que así se mueven los panistas morelenses. Gente del propio ayuntamiento considera que la golpiza propinada a Cristobal Martínez no fue ordenada por el alcalde, pero sí por Roque González “tiene el sello de la casa; no es la primera madriza que manda poner”. En resumen: en tanto el caso no se esclarezca y los culpables no sean detenidos, las especulaciones van a seguir. Y todas van en contra del gobierno municipal y de su partido.