miércoles, 4 de junio de 2008

Un gobierno de resultados


Medardo Tapia La Jornada Morelos, 4 de junio de 2008 Seguramente, cuando por unanimidad votaron los diputados del Congreso de Morelos por autorizar al ayuntamiento de Cuernavaca a concesionar los servicios de recolección y disposición de la basura, tenían en mente la gravedad del problema que vivimos, miles de toneladas de basura en las calles, entre las cuales caminábamos, manejábamos y vivíamos. ¿Recuerda usted el olor, las moscas y moscos que se esparcieron por la ciudad? ¿Le tocó a usted que lo detuvieran vecinos, muchachos varios de ellos alrededor de los 18 y 20 años de edad, porque no querían que tirarán la basura en el contenedor de su calle, su barrio? Seguramente, con argumentos que podemos imaginarnos, “Esto urge, olvidémonos de partidos e ideologías. Hay que resolverlo.” “No importa encontrar culpables. Hay que resolverlo”. Por cierto, en la presidencia mafiosa de Berlusconi, por la documentada relación con la mafia (véase “Mafía y política en la Italia de Berlusconi”, Alexander Stille, El País, 31/05/08, p. 25) aún en esas condiciones arraigaron en su domicilio a 25 funcionarios de Nápoles para iniciar su proceso por su responsabilidad en el manejo de la basura de esa ciudad. Aquí en Cuernavaca, no pasó nada. Lo urgente de nuestro problema de la basura, hizo que relegáramos lo importante. En otros problemas del país muy severos, también, lo urgente ha hecho relegar lo importante. Hay que enviar el ejército a terminar con el narcotráfico. Es urgente, seguramente habrán dicho nuestros responsables de seguridad pública nacional, procuración de justicia y presidencia de la República. Imagínese, si no estaríamos ganando, aunque parezca que vamos perdiendo. Y cuidado quien se atreva a cuestionar, ante los resultados, que las estrategias son ineficaces. Allí estarán los editorialistas nacionales, defendiendo lo indefendible. Son los mismos que defendían a Ahumada, haciéndolo víctima de la injusticia del DF y su jefe de gobierno, y que hoy todavía le ofrecen el clavo, “para que se agarre” y nos diga que no lo detuvieron. Las crónica de prensa dicen que lo entrevistaron en Televisa y parece que se defendió. A pesar de que ni los propios argentinos lo defienden, porque hoy sabemos que quería escapar escondido en la cajuela de un coche. No cuestionemos este tipo de situaciones, nos dicen varios de los editorialistas nacionales, hay que estar unidos. Por eso mismo, hay que aceptar las reformas de PEMEX, urge, es el mensaje. Todo urge. El tiempo pondrá las cosas y a todos en su sitio, como citan al presidente municipal de Cuernavaca, “El tiempo pondrá en su lugar a quienes están mintiendo sobre el relleno sanitario.” Que lástima que se vea la discusión en términos de mentiras y mentirosos y no de alternativas, de opiniones distintas con fundamentos también distintos, pero no simplemente mentiras. Además, cuando pase ese tiempo, quizá no estaremos para atestiguarlo, ni para hacer algo al respecto. Aun en Nápoles, incluso en su propia perversión de la política, se propone llevar a juicio a los responsables del problema de la basura. Pero no aquí. Allí le dejamos el problema del tiradero a cielo abierto de Tetlama, que se las arregle como pueda. Y nuestro problema de la basura de Cuernavaca y de varios otros municipios. Eso urge. Sólo aquí en nuestro país somos más papistas que el Papa, como reza el sabio dicho. Sólo aquí defendemos a Ahumada, cuando los propios argentinos lo identifican, así lo dijeron, como un tipo caradura, dan a entender terrible. Sólo aquí, así se hace gobierno en este país y en el municipio, tachando de mentirosos a quienes difieren y ofrecen alternativas. Sólo aquí, ante problemas tan complejos, parece que actuamos sin buscar alternativas, precisamente de quienes no piensan como nosotros, trátese de problemas tan complejos como el de la reforma petrolera, o el narcotráfico. Problemas que su propia complejidad amerita que busquemos varias opiniones y no los resolvamos bajo el principio práctico. Los políticos son muy prácticos o intentan serlo y navegan con esa bandera, urge. Que dizque hay que esperar al tiempo que ponga en su lugar a la gente. Es cierto, es la historia la que pondrá en su lugar a cada quien. Ojalá y antes de eso se llamara a cuentas a quienes tienen obligación de hacerlo, democráticamente.