jueves, 31 de julio de 2008

Abismo entre visiones

Editorial
La Jornada Morelos

El problema de la basura en Cuernavaca es complejo. No es sólo una cuestión de qué hacemos con la basura o dónde la ponemos. Tiene que ver más bien con el proyecto y la visión que se tenga de la capital de Morelos. Eso subyace al conflicto.
Por un lado, Jesús Giles Sánchez, alcalde de la ciudad, ha planteado, desde su llegada al poder en noviembre de 2006, la necesidad de concesionar el servicio y de generar las condiciones para resolver el problema hasta su disposición final.
Por el otro lado, un grupo de organizaciones civiles y de colonos, que han sido asesorados y respaldados por académicos de muy alto nivel, plantean que el lugar elegido para construir el lugar de disposición final, un relleno sanitario, no es el adecuado y que más que resolver el problema, lo agravará por sus consecuencias.
Ambos planteamientos tienen su razón de origen. El problema es que no ha habido posibilidad de verdadero diálogo. La situación se ha tornado en conflicto, dado que no existen alternativas reales de solución. Cada grupo plantea su condición como verdadera y descalifica de entrada al otro.
Así, mientras los opositores avanzan hacia la resistencia civil pacífica e instalan un plantón en pleno ayuntamiento, las autoridades ingresan como pueden al predio Loma de Mejía y construyen a marchas forzadas algo que llaman relleno sanitario.
El tiempo se agota y no se resuelve un tema en el que sociedad y gobierno deben contribuir a solucionar. La generación de una cultura que reduzca los desechos es una buena medida, sin embargo, con los ánimos caldeados, la sociedad queda en medio.