domingo, 20 de julio de 2008

Ecosofía: Carta abierta al delegado de la Semarnat

Luis Tamayo
La Jornada Morelos

Estimado Licenciado Bernardo Pastrana:Por este conducto diversos académicos e investigadores de diversas instituciones de Morelos hacemos de su conocimiento que nuestro estado se encuentra actualmente amenazado por dos proyectos “modernizadores”:
La primera amenaza: la construcción de autopistas.
El norte de la entidad, una región de gran riqueza forestal, está actualmente amenazado por dos proyectos de carreteros: el libramiento norponiente y la autopista Lerma-Tres Marías. Dichas autopistas, que pasarían muy cerca de la zona núcleo del Corredor Biológico Ajusco-Chichinautzin, propiciarían una gran reducción del caudal de la mayor cuenca hidrológica del norte de nuestro estado. Esto es así porque fraccionadores ecocidas, disponiendo de información privilegiada, ya han adquirido las tierras aledañas a tales proyectos carreteros (a sólo 33 pesos el metro cuadrado) para, tan pronto esté terminada, comenzar con la urbano-depredación. Dicha autopista, indefectiblemente dañará el Corredor Biológico Ajusco Chichinautzin, afectando a la biodiversidad de esa región (también denominada El gran bosque de agua). Una vez construidas las autopistas, los “dueños legítimos de la tierra” (los fraccionadores, recuerde) sólo deberán exigir el cambio de uso de suelo para iniciar sus “desarrollos”, a los que luego se sumarán otros y otros hasta que toda la región se encuentre urbanizada y los ecosistemas depredados, tal y como ocurrió en Lomas de Ahuatlán. Miles de árboles serán talados, muchas especies regionales y endémicas serán exterminadas.
Pero lo más grave es que dichos proyectos carreteros afectarían, como ya dije, directamente al bosque del cual se nutren los acuíferos no sólo de Morelos sino de la ciudad de México y de buena parte del estado de México. Al cambiar el bosque por asfalto y cemento ya no podrá recargarse el acuífero y la región toda se convertirá en zona de correntía de agua, secándose poco a poco los pozos de toda la región (y de Cuernavaca en primer lugar).
Diversos grupos ambientalistas, así como pobladores de las comunidades afectadas, sostienen que dichos proyectos carreteros no sólo son innecesarios (pues ya existen varias carreteras en las cercanías que cumplen con la misma función y, además, si de lo que se trata es de comunicarnos con Toluca es mucho mejor terminar la autopista Siglo XXI, que va de Puebla a Toluca atravesando Morelos, la cual pasa al sur de Cuernavaca y, por tanto, no afecta al importante Bosque de agua), sino que a los únicos que beneficiarían realmente las carreteras serían a los talamontes y a los fraccionadores ecocidas, esos que, como ya dije, transformaron el otrora hermoso bosque de Lomas de Ahuatlán en la mancha urbana que hoy constituye. Esperamos de usted que detenga ese suicidio, ese genocidio que significa la destrucción del Gran bosque de agua.
La segunda amenaza: la construcción del relleno sanitario en Loma de Mejía.
Como usted debe estar enterado, Loma de Mejía es un lugar de una enorme belleza natural ubicado en el centro del Glacis de Buenavista, en la cercanía de la ciudad de Cuernavaca y donde el ayuntamiento, en colusión con la empresa Pasa (o Pacsa, como luego se denominó), pretende construir un relleno sanitario. Dicho proyecto, sin embargo, ha sido acremente cuestionado por la enorme mayoría de la comunidad académica del estado y el país, debido al incorrecto Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) elaborado por un investigador muy desprestigiado, el doctor Oscar Dorado quien, en su informe, indicó que Loma de Mejía era perfecto para establecer un relleno sanitario pues el suelo era impermeable.
Sin embargo, muy poco tiempo después, otros académicos levantaron la voz de alarma. En la carta que los investigadores de la UNAM (del CRIM, de Genómicas, Biotecnología, Investigaciones en Energía, Matemáticas y Ciencias Físicas, entre otros) dirigieron el 4 de junio de este año a nuestro gobernador se sostiene lo siguiente:
“Un análisis riguroso realizado por un número considerable de expertos en todas las áreas relativas al estudio, pertenecientes a la UNAM y a otras entidades académicas y profesionales, y reafirmado por otros grupos de reconocidos investigadores independientes, señala omisiones e inconsistencias científicas muy graves en la Manifestación de Impacto Ambiental”. Dicho estudio que aprueba el relleno sanitario en Loma de Mejía presenta, continúa la carta, “omisiones e inconsistencias científicas muy graves”, pues carece de “un modelo dinámico de flujo hidrológico y transporte de contaminantes de carácter regional”, de “la caracterización inadecuada de la geología local y regional”, de “la presencia de omisiones y contradicciones importantes entre el análisis y la falta de un análisis serio de los beneficios, costos, vulnerabilidad y riesgos del proyecto para la salud pública y el ambiente”.
Asimismo, establece: “Una contradicción especialmente importante está en los análisis de permeabilidad del sitio. Los estudios directos de permeabilidad muestran conductividades hidráulicas entre 6 mil y 33 mil veces las permitidas por la NOM-083. Está firmemente establecido en la literatura y en la norma mexicana que la elección adecuada del sitio de ubicación es crucial para la instalación de un relleno sanitario seguro. El análisis científico riguroso del proyecto muestra con claridad que la Loma de Mejía no cumple con diversos criterios establecidos por la NOM-083 SEMARNAT 2003 para dicha elección, entre otros, no establecerse en áreas de recarga ni a menos de 500 metros de un cuerpo de agua corriente permanente”.
Por otro lado: “Las medidas de mitigación que se proponen en la MIA y posteriormente por la CEAMA, responden a un estudio incompleto y mal desarrollado. No existe demostración rigurosa de que las tecnologías y sistemas de control propuestos cumplan con la equivalencia de efectos que determina la NOM-083-SEMARNAT-2003 y protejan adecuadamente a las poblaciones humanas y biológicas presentes y futuras”.
Estimado licenciado Pastrana, permítame reiterar lo que he apreciado con mis propios ojos, Loma de Mejía no es el lugar correcto para construir un relleno sanitario porque en época de lluvias posee una cantidad de agua simplemente impresionante. Las dos barrancas que la circundan –la Colorada y la Tilapeña– presentan, respectivamente, cauces de agua de 4 y 6 metros de espesor por más de un metro de profundidad (por la Tilapeña corre agua todo el año). Las paredes desnudas de vegetación de dichas barrancas trasminan agua continuamente, lo cual evidencia una tierra repleta del vital líquido, en el mismo terreno superficial de la loma, también en época de lluvias, se encuentran numerosos arroyitos de temporal, lo cual también habla de una región que se satura de agua en esas épocas. Asimismo, la tierra que se encuentra excavando el trascavo (que ha iniciado ya la obra del relleno sanitario) es arenisca muy permeable al agua. Como cualquier experto se puede fácilmente imaginar, cuando se encuentre en operación el relleno sanitario de Loma de Mejía y se haya perforado la “multicapa” del mismo (los fabricantes lo garantizan por 20 años aunque rellenos similares han presentado agujeros a menos de 5 años de establecidos), los terriblemente contaminantes lixiviados de dicho relleno sanitario, por gravedad y gracias a la gran permeabilidad de dicho suelo, se mezclarán con el acuífero que alimenta a Temixco y demás poblaciones al sur (no sólo en el estado de Morelos sino también en el de Guerrero), generando enormes problemas de salud. Como bien sabemos, los lixiviados de un relleno sanitario son cien veces más dañinos que las aguas negras pues portan todo tipo de peligrosas y contaminantes mezclas (ácidos, metales pesados, radioactivos, entre otros). Dichos lixiviados, al diluirse en el acuífero, serán la causa de gravísimos problemas de salud pues ellos no pueden ser removidos con cloro (lo que usamos para potabilizar nuestra agua). Dichos lixiviados serán fuente de enfermedades como el cáncer y las malformaciones genéticas. Las ganancias que dicho relleno “sanitario” generaría no justifican ni un solo caso de cáncer, ni el dolor de los padres de un solo niño nacido con malformaciones genéticas.
Además, tal y como se indicó en el informe de los científicos de la UNAM antes señalado, existen lugares alternativos en el estado para construir un relleno sanitario con un mínimo impacto ambiental.
Estimado licenciado Pastrana, con tristeza le informamos que una buena parte de nuestras autoridades municipales han sucumbido ante los intereses de los fraccionadores y constructores ecocidas y, en el futuro próximo, genocidas. En usted recae nuestra esperanza. Los morelenses esperamos de usted un estudio serio y responsable del asunto que verdaderamente contemple los riesgos futuros de dichos proyectos.