viernes, 4 de julio de 2008

Gobiernos panistas son una amenaza para el ambiente

RAÚL MORALES VELÁZQUEZ
La Jornada Morelos, 4 de julio de 2008.

CUERNAVACA. A dos años de aquel histórico 2 de julio, cuando Marco Adame Castillo ganó las elecciones para gobernar Morelos, y Jesús Giles Sánchez obtuvo la presidencia municipal de Cuernavaca, ecologistas, ambientalistas y luchadores sociales señalaron que lejos de festejar. “debemos de estar de luto por la devastación al medio ambiente que se ha hecho ante la sombra de la impunidad”.
Flora Guerrero Goff, de Guardianes de los Árboles, activistas y defensores del medio ambiente recordaron que la crisis ecológica sufrida con Sergio Estrada Cajigal, quien favoreció a empresarios de la construcción, quizá tuviera un freno con el arribo de Adame Castillo al gobierno, pero que lamentablemente se dieron cuenta de que la política de devastación continuará.
“Con la entrada del gobierno panista en Morelos, los últimos recursos naturales que existen están siendo entregados a la iniciativa privada de una manera descarada: Bosques, ríos, manantiales, tierras agrícolas, barrancas, selvas bajas, están siendo arrasadas de una forma brutal y apocalíptica”, fustigaron ecologistas y defensores del medio ambiente en la voz de Guerrero Goff.
Las 10 acciones por el medio ambiente que anunciara el mandatario el pasado 5 de junio, “no son más que un circo para hacer creer a la opinión pública que realmente su gobierno está interesado y haciendo algo por el rescate y la conservación (…) mientras el gobernador se jacta de ecologista, entrega a la Cementera Moctezuma, de manera ilegal por medio de la CEAMA, 300 hectáreas de la Reserva Estatal de la Sierra de Montenegro (Resimone), modificando el polígono a través de un decreto que sólo puede autorizar el gobernador. De esta manera, la Cementera Moctezuma está convirtiendo en “costales de cemento” una de las selvas bajas caducifolias con mayor diversidad en la región, con especies de flora y fauna únicas en el mundo y en peligro de extinción.
Los ecologistas consideraron que durante las administraciones de Sergio Estrada y Adame Castillo, las áreas naturales protegidas se redujeron dramáticamente, al grado de que éstas pueden desaparecer en los próximos años.
Aunado a que los evidentes negocios como La Autopista Lerma Tres Marías y el libramiento norponiente de Cuernavaca, están poniendo en “jaque” a los últimos bosques que quedan en el estado de Morelos, tomando en cuenta que el 80 por ciento de ellos han sido ya destruidos.
Por su parte, el alcalde capitalino, Jesús Giles Sánchez, ha errado su política ambiental con la imposición del relleno sanitario en Loma de Mejía, a pesar de que científicos expertos en el tema han demostrado el riesgo que implica la obra en ese lugar, y que una parte importante de la ciudadanía se opone. “Es lamentable que muchos funcionarios de su gobierno sean parte de una corrupción denigrante que han otorgado permisos ilegales de construcción de manera indiscriminada en los bosques y barrancas de Cuernavaca”.