sábado, 28 de febrero de 2009

Loma de Mejía: la tragedia de una crisis postergada

Roberto Ochoa
La Jornada Morelos
Los cerros de basura, después de más de dos meses, se acumulan en Loma de Mejía. Es una pena. La última zona limpia de Cuernavaca, el poniente, recibe nuestros desperdicios. Lo más lamentable es que la crisis de la basura en Cuernavaca, en 2006, no haya servido más que para dar en concesión la basura como negocio en beneficio de una empresa voraz, como lo es PASA.
En esos días de octubre de 2006 pudimos apreciar la cantidad de porquería que somos capaces de generar en esta ciudad, pero en vez de que ese hecho nos hiciera recapacitar sobre nuestro modo de vida, preferimos cerrar los ojos y simplemente pagar lo que fuera necesario para que se llevaran el montón de bolsas de plástico y demás enseres lejos de nuestra vista. No fuimos capaces de mirarnos en el espejo que la podredumbre de la ciudad nos mostraba y al negarnos a ello hemos cargado la podredumbre sobre nuestras propias conciencias. ¿Qué ciudadano de Cuernavaca se salva de la culpa de arrojar sus desechos y contaminar el agua del vecino municipio de Temixco? Nuestro ambiente “limpio” de hoy descansa sobre la amenaza seria de enfermedad y muerte contra los pueblos del sur. ¿Qué nos queda sino la vergüenza de hacer valer nuestra salud sobre la enfermedad de otros?
Este es el caso emblemático de un régimen político que se niega a presentar alternativas reales frente al agotamiento de un sistema económico, tan depredador, que amenaza seriamente con hacer desaparecer la vida sobre la tierra. Por el contrario, nuestros gobiernos siguen el camino propio del capitalismo al externar los costos del sistema. Contratan a una “gran” empresa que, como tal, persigue la ganancia, y a quien hacen pagar las consecuencias es, como en todo régimen capitalista, a los pobres y al medio ambiente.
El de Loma de Mejía es el caso típico de postergación de la crisis por parte de un gobierno cegado por los dogmas capitalistas. Si en su sentido etimológico la palabra crisis significa “encrucijada” o “momento de decisión”, nuestros gobernantes simplemente la evaden, postergando la debacle del sistema en su conjunto. Evidentemente Loma de Mejía no fue ninguna solución a la crisis y, por el contrario, lo único que hace es dejar para después el momento duro de tomar decisiones a fondo. Ya nos llegará ese momento. Por lo pronto, el origen del problema, que es la producción de basura a gran escala, el consumo, sigue en aumento.
Las crisis, cuando no son enfrentadas como encrucijada, se nos muestran como causa de pánico, y entonces los vivales se aprovechan para embaucarnos en sus negocios cada vez más leoninos. Se trata de la Doctrina del shock como auge del capitalismo del desastre, descrita magistralmente en su funcionamiento por la periodista Naomi Klein.
Si queremos cambiar el estado de cosas a nuestro alrededor, en este caso el cuidado y preservación del medio ambiente, tenemos que dejar que las crisis hagan su labor y nos muestren la irracionalidad de nuestro modo de vida. Una crisis llega cuando se han sobrepasado los límites que permiten vivir en armonía con otros seres. La crisis muestra que hemos destruido el equilibrio múltiple que permite sostener la vida sobre la faz de la tierra. Si la evadimos, lo único que hacemos es llevar más lejos las desgracias del futuro.
La sociedad, en general, y no las empresas, tienen que jugar aquí el papel preponderante, pues es la responsabilidad social la que nos permitirá recobrar la armonía perdida. Loma de Mejía no puede seguir siendo un basurero, y el manejo de la basura tiene que volver a ser un asunto público. La basura es de todos y tenemos que decidir juntos qué hacer con ella.