lunes, 21 de septiembre de 2009

Daña empresa PASA ecología en Santa María

Andrés Lagunas
Cuernavaca, Morelos.- La empresa PASA y el ayuntamiento de Cuernavaca han causado severos daños al entorno ecológico de la zona de Santa María, donde transitan los camiones pesados hacia el basurero de Loma de Mejía, el cual a pesar de estar bajo control inunda sus alrededores de una fuerte pestilencia.
El camino hacia Loma de Mejía, por el lado de Santa María, está en proceso de ampliación, lo cual pudimos confirmar en un recorrido por la zona, donde se nota el deterioro ambiental, ya que la cinta asfáltica, que era angosta, está ganando terreno a la zona verde.
A pesar de que el funcionamiento del relleno sanitario no puede ser revisado por las personas de organizaciones civiles no gubernamentales, porque está restringido el acceso a la zona donde se depositan aproximadamente mil toneladas de desechos diariamente, en el ambiente se percibe un olor fétido.
Cristóbal Martínez, ayudante de San Antón, reiteró la exigencia al gobierno municipal de que ese centro de depósito de basura sea reubicado hacia una zona donde se garantice que no se causa daño al medio ambiente.
Advirtió que el cambio de administración municipal, del PAN hacia el PRI, no variará la postura de la comunidad en torno al basurero, al contrario, se le ha recordado al alcalde electo, Manuel Martínez, su compromiso de campaña.
Lo mejor es no correr riesgos, dijo el ciudadano de San Antón, al considerar que ubicar un basurero en zona ecológica es el peor error del gobierno municipal en funciones, pasando por encima de la voluntad popular y sin escuchar a investigadores universitarios que han acreditado que esa zona de Loma de Mejía es permeable.
Cabe destacar que la Comisión Estatal de Agua y Medio Ambiente ha asegurado que está monitoreando permanentemente el funcionamiento de Loma de Mejía, pero no ha explicado por qué si se cumple con normas ambientales el hedor es insoportable en la zona.
Ya hay daños por ese basurero, se está afectando la zona ecológica de Santa María, y nadie sabe cuántos árboles han sido derribados para ampliar la cinta asfáltica, pero el cemento le gana terreno a la zona verde.